White Lies en Guadalajara: Una comunión de sombras y sintetizadores

Es bien sabido que la música posee el poder de unificarnos, y pocas experiencias lo demuestran con tanta claridad como un concierto de White Lies. En su sexta visita a la capital jalisciense, el trío británico, respaldado por el infaltable Tommy Bowen en los sintetizadores, ofreció una sesión hipnótica que dejó a la audiencia atónita y con una insaciable sed de más.

La velada arrancó puntualmente a las 21:00 hrs con los acordes de «All the Best», prendiendo la mecha de un público fiel que, desde el primer segundo, se sumergió en la atmósfera propuesta por la banda. Con Harry McVeigh comandando en la voz, Charles Cave en el bajo y Jack Lawrence-Brown en la batería, el grupo desplegó un post-punk de alta factura que mantuvo a los asistentes en un baile constante.

El setlist fue un viaje de contrastes: himnos generacionales como «Bigger Than Us», «Tokyo», «Big TV» y la visceral «Death» elevaron la energía al máximo, mientras que piezas de largo aliento como «Time to Give» transportaron a la multitud al éxtasis musical, ese refugio introspectivo al que solo se accede a través del volumen y la distorsión de esa hermosa Gibson SG.

A nivel técnico, la producción fue impecable. El sonido de la tarola, con ese sello inconfundible de los 80, se sincronizó milimétricamente con un juego de luces vintage que envolvía el escenario. Destacó especialmente el cierre de «Time to Give», donde la iluminación mutaba en perfecta sintonía con la progresión de los acordes, logrando una alineación audiovisual absoluta.

«Bigger Than Us» fue, sin duda, la canción que más resonó conmigo. Transmite con precisión esa sensación de que, por más que intentemos trazar nuestro propio rumbo, existen fuerzas superiores que nos impiden llegar a donde deseamos. Estoy seguro de que este mensaje caló hondo en la audiencia; en estos tiempos de locura colectiva, la idea de rendirse ante lo que nos sobrepasa resulta extrañamente reconfortante.

Al final, White Lies demostró que no necesitan artificios para conmover; les basta con su elegancia oscura y esa capacidad única de hacer que la melancolía se sienta, irónicamente, como una celebración de vida. Guadalajara, una vez más, confirmó que su romance con los londinenses está más vivo que nunca.

Resulta fascinante reflexionar sobre las «mentiras blancas» (o nobles) que nos inventamos para sobrellevar el camino; esos relatos que nos hacemos creer para seguir existiendo en medio del caos. Qué forma tan magistral de transmitir este concepto tan brutal la de White Lies: la banda de las «mentiras blancas» que, irónicamente, nos confronta con las verdades más crudas a través de su música y que nos reconforta, nos reconforta saber que no somos los únicos viviendo con mentiras blancas.

Txt: Hugo Mijangos | hugo_mijangos_music
Fotografía: Luis Gómez |@lagsfotograma/
Presentado por Echoes