Nation of Language: un viaje sonoro sin necesidad de pasaporte
El miércoles 8 de abril, Guadalajara tuvo la visita de una delegación diplomática muy particular: la nación del lenguaje hizo acto de presencia para hablar sobre los asuntos que los afectan tanto a ellos como a México: la música, la nostalgia, el amor que funciona y el que fracasa, los recuerdos y las memorias perdidas, la esperanza y la búsqueda de la felicidad, entre otros temas.
Como invitados a esta ceremonia y representando a la comunidad tapatía, el dúo Nasty Heroes fue el encargado de impregnar el ambiente con algunos de los sentimientos que se abordarían más tarde. Sin duda, fue una excelente decisión que este proyecto, minimalista en cantidad pero inmenso en su sonoridad, diera inicio a las negociaciones, y fue el público quien aprobó por unanimidad las propuestas que presentaron.

Luego llegó el turno de Nation of Language, quienes, con cuatro discos, una pandemia y una trayectoria sólida de exploración musical a sus espaldas, pisaban por primera vez Guadalajara, eligiendo el terreno neutral del C3 Stage, muy cerca del corazón de la ciudad.
A diferencia de lo que esperaba, por su estilo, que coquetea con el synth pop, el indie rock, el new wave, el post punk y algunos otros géneros compuestos por dos o más palabras, la banda no presentó visuales psicodélicos o narrativos. Un sobrio símbolo de la banda fue el telón de fondo que acompañó la sesión, como suele suceder en las reuniones extraordinarias de la ONU o de alguna otra institución política o gubernamental. Sin embargo, esto no impidió que los sonidos, las luces, la increíble energía y el manejo del escenario de su vocalista, guitarrista y vocero, Ian Devaney; el talento y carisma de la tecladista y corista, Aidan Noell; y el sólido bajo de Alex MacKay, encargado también de responder a los aplausos del público, fueran suficientes para convencer a todo el foro y ceder a cada una de las propuestas que plantearon por cerca de hora y media.



Si bien era evidente que Ian no dominaba por completo el español y que los sistemas de traducción diplomática brillaban por su ausencia, eso no impidió que se comunicara con algunas frases como “gracias, Guadalajara, por primera vez”, “muchas más canciones”, para referirse a que aún faltaban varios temas importantes por tratar, o “la última canción falsa”, cuyo significado recaía en el acto de hacer como que terminan una canción y volver al escenario, y que exponía la naturaleza de su política, la cual se enfocaba en la transparencia y la autenticidad.



Las negociaciones fueron un éxito, pues ambas partes salieron plenamente satisfechas. Por un lado, el público no paró de gritar, aplaudir y moverse al ritmo de los sonidos que les presentaron; y, por otro, Nation of Language descubrió que Guadalajara es un sitio donde sus partidarios y el público que apoya sus propuestas crecen día con día y que tienen una embajada segura para cuando decidan volver. Solo esperemos que no pasen otros 10 años, pues su música y su público han firmado un acuerdo que deben renovar.
Txt: Adán Madrigal | Invitado Impar
Fotografía por: Fanny López | @fannylopezmx
Presentado por ACTO Live
