Dos hermanos, dos guitarras… un solo latido

La pasión por la guitarra es compartida por muchos, pero en el caso de Estevan y Alejandro, esa chispa los ha llevado a recorrer el mundo esparciendo su mística voz guitarrística. Este fenómeno se hizo presente el pasado miércoles 18 en el C4 Concert House de Zapopan; ante un recinto abarrotado, el público supo escuchar y, sobre todo, degustar las melodías, acordes y ritmos evocados por ambos hermanos.

El escenario, despojado de parafernalia y habitado solo por una pantalla con el logo del dueto y dos amplificadores Deluxe Reverb, anticipaba lo que estaba por venir: música pura, de esa que golpea el alma sin necesidad de artificios. Estevan funciona como el pilar rítmico; construye una base hipnótica de tonos oscuros y cálidos a la que suma percusiones en los bongós y técnicas de live looping, creando la asombrosa ilusión de una banda completa emanada exclusivamente de su hermosa Gretsch naranja.
Mientras tanto, Alejandro se encarga de las melodías que «vuelan» y los arreglos ambientales, apostando por el brillo y el sustain. En los pasajes más cinematográficos, su Rickenbacker Lap Steel se vuelve protagonista, mientras que en el resto del set utiliza una guitarra de la marca Silvertone conseguida en Finlandia, dictando esos glissandos que evocan de inmediato la mística de una banda sonora de Western.

El repertorio fluyó como una sola pieza continua, donde temas como «Hijos del Sol» y «Recuerdos» marcaron el inicio de un trance hipnótico. La progresión del concierto nos llevó por momentos clave como «Tres Hermanos», «Cumbia Lunar» y la infaltable «Thunderbird», ejecutada con esa Silvertone de tono crudo. El clímax llegó inevitablemente con «El Bueno y el Malo», la pieza que mejor define su estilo cinematográfico, para finalmente cerrar el viaje con la calma de «Esperanza» o «El Desierto”.

La respuesta de la audiencia fue extraordinaria: un público atento, cautivo y entregado al gozo. En una era donde se pregona la supuesta muerte de la guitarra y la industria parece volcada hacia lo efímero, este concierto cambió por completo ese sentir. Ver a cientos de personas hipnotizadas por lo que apenas dos instrumentos de madera pueden generar fue un recordatorio de que la música para el alma aún tiene lugar, transportándonos a paisajes y ensoñaciones que solo ocurren en otros lares.

Al final, el repertorio es una declaración de amor fraternal, compañía y fidelidad. Resulta conmovedor que, frente a un recinto abarrotado, Alejandro confiese que su mayor influencia es su hermano mayor, Estevan. Esa conexión, sumada a una profunda raíz latinoamericana que bebe de la salsa y las milongas argentinas, es la que ha moldeado su sonido actual: una belleza sonora creada por una familia que logra trascender a través de las cuerdas contándole su historia al mundo.

Txt: Hugo Mijangos | hugo_mijangos_music
Fotografías por Fanny López: IG fannylopezmx | FB /fannylopezmx
Presentado por OCESA