Cirque du Soleil celebra 20 años en Guadalajara con “OVO”
El circo se transformó en arte, y la Arena VFG se volvió un jardín vivo. Con la primer función de la temporada de OVO, el Cirque du Soleil celebró anoche dos décadas de historia con Guadalajara, ofreciendo un espectáculo que reafirma por qué la compañía canadiense sigue siendo sinónimo de excelencia escénica y de un lenguaje universal: el del asombro.
Más que una historia lineal, OVO propone una experiencia sensorial donde cada número acrobático es una exploración de los límites del cuerpo humano. En este universo poblado por insectos —grillos, abejas, escarabajos, mariposas, arañas y luciérnagas—, un huevo misterioso irrumpe para alterar la armonía cotidiana de la colonia, dando pie a una sucesión de actos que oscilan entre la poesía y la proeza física.



Los 53 artistas en escena, provenientes de 25 nacionalidades, lograron lo que solo Cirque du Soleil consigue: convertir la destreza en emoción. En un mismo acto, una libélula se equilibra sobre una mano, una mariposa se libera de su capullo suspendida entre telas aéreas y un grupo de grillos se lanza a más de seis metros de altura en una coreografía que combina adrenalina, ritmo y precisión milimétrica.
El diseño escenográfico —una selva luminosa creada por Gringo Cardia— y los vestuarios de Liz Vandal recrean con asombroso detalle el microcosmos de los insectos. Cada textura, cada brillo, cada movimiento parece obedecer a una coreografía natural, donde los cuerpos son extensión del entorno. La partitura musical, compuesta por Berna Ceppas, aporta un espíritu brasileño vibrante con tintes de samba, carimbó y percusión afro-latina, envolviendo a los espectadores en una atmósfera cálida y contagiosa.



Uno de los momentos más espectaculares llegó con Aerial Cradle, en el que escarabajos voladores se lanzan al vacío desde estructuras suspendidas, entrelazándose en el aire con precisión quirúrgica. Más tarde, el clímax de los grillos sobre trampolines y paredes verticales desató una ovación que se sintió como un rugido colectivo.
El público tapatío —familias, parejas, amigos— respondió con aplausos sostenidos a cada acto. OVO no solo celebra la biodiversidad y el ciclo natural de la vida; es también un espejo simbólico del ser humano, de su curiosidad y de su búsqueda constante por elevarse. Es, en definitiva, una celebración de la vida en movimiento.




Cirque du Soleil demuestra que el circo contemporáneo puede ser una obra total: danza, música, escultura en movimiento y teatro visual.
“OVO” tendrá funciones hasta el 9 de noviembre en la Arena VFG.
Descubre el misterio del huevo y déjate llevar por la magia del Cirque du Soleil.
Boletos: https://www.ticketmaster.com.mx/ovo-cirque-du-soleil-boletos/artist/2183523
TXT: Andy McCormick: IG anlouisraw
Fotografías por Fanny López: IG fannylopezmx | FB /fannylopezmx
Presentado por OCESA
