Apocalyptica en el Auditorio Telmex 2025: Cómo ser una banda instrumental y no morir en el intento
En 1996 un grupo de cellistas finlandeses, que coincidieron en la academia de música clásica Sibelius de Finlandia, sacaron su primer disco con versiones instrumentales de canciones de Metallica. Casi treinta años después, la banda Apocalyptica saca un nuevo disco tributo a la mítica banda de trash metal, nombrándolo “Plays Metallica Vol. 2” y como parte de la gira de presentación dieron un concierto memorable en el Auditorio Telmex de Zapopan. ¿Cómo es que una banda instrumental puede sobrevivir tanto tiempo en una escena donde lo vocal es primordial? La respuesta nos la dieron en el escenario.
Lo que comenzó como una actividad recreativa y una ocurrencia de jóvenes que les gustaba el metal y el alcohol, cómo su fundador Eicca Toppinen lo mencionó en una de las partes donde hablaron con el público, ha crecido de forma exponencial. Cambio de integrantes, transición del formato de cuarteto de cellos a un trío con batería, discos con canciones originales, vocalistas invitados y demás experimentos musicales han mantenido vigente a la banda. Uno se preguntaría por qué entonces volver a hacer un disco exclusivo de versiones de Metallica. Y como lo demostraron en su concierto, en realidad no repitieron la exitosa fórmula, sino que se reinventaron una vez más, ahora volviendo a sus orígenes. El mismo Toppinen mencionó que este disco “se fue transformando en una nueva perspectiva de la música de Metallica, que permita descubrir cosas nuevas de las canciones originales y resaltarlas”.




Ya no se trata del sonido crudo del primer disco, ahora, acogidos por la parte rítimica de la batería, les permite explorar un poco más la parte melódica e incluso generar variaciones que expanden la canción original. Además, las canciones que tocaron estaban arropadas por secuencias electrónicas, orquestaciones en secuencia de fondo y efectos en los instrumentos que le dieron una personalidad única, así como impactantes visuales y luces, lo cual se sintió como una verdadera apropiación de cada tema musical.
Una de las cosas curiosas de tocar en vivo versiones instrumentales de temas que llevan letra es que el público se convierte en el vocalista. De esta manera podíamos escuchar cómo se alternaban la melodía de Perttu Kivilaakso, el encargado principal de las partes líricas que cantaba el cello, con la voz del público que gritaba con vehemencia las estrofas de «Master of puppets», «Battery» o «Seek and destroy» o los lamentos de «Nothing else matters» que eran seguidos por el público como si se tratara de una oración. Incluso, en la canción de «One» se pudo escuchar, al igual que en la versión del disco, la voz de James Hetfield como narrador, junto a los murmullos de la gente, acercando su música a referencias donde la música y la poesía se unen en un mismo sitio, como Cohen y Dylan.




Otro de los momentos más significativos fue cuando hicieron un pequeño homenaje a Cliff Burton, bajista original de Metallica que falleció trágicamente y que dejó como legado «The Call of Ktulu», una de las canciones instrumentales de la banda estadounidense. La interpretación de este tema con la imagen de fondo de Burton y las palabras previas nos recordaron que parte de la magia de la música es la trascendencia aun después de la muerte.
Ya sea corriendo de un lado a otro del escenario con el cello, haciendo headbanging mientras ejecutaban impecablemente el instrumento o tocando pizzicatos en el suelo o en la espalda, Apocalyptica mostró que están más vivos que nunca y que siguen haciendo lo que les apasiona, sin importar el formato. En sus palabras de despedida, Toppinen aseguró dos cosas: que seguirían experimentando, haciendo lo que de verdad les inspiraba, y que volverían pronto. Y esperaré ansiosamente el momento en que ambas se cumplan.
Txt: Adán Madrigal | Invitado Impar
Fotografía por: Fanny López | @fannylopezmx
