Alan Parsons y 50 años de joyas para la humanidad

Alan Parsons dio una cátedra de ensamble progresivo en la Arena Guadalajara. La noche arrancó con todo desde el primer segundo, soltando una ráfaga de clásicos que nos volaron la cabeza: Standing on Higher Ground, Don’t Answer Me, Time e I Wouldn’t Want to Be Like You. Un arranque demoledor que nos hizo viajar de golpe por la mística del álbum Gaudi (1987), la elegancia pop de Ammonia Avenue (1984), la melancolía conceptual de The Turn of a Friendly Card (1980) y ese groove funk inconfundible de I Robot (1977). Una entrada impecable para calentar motores y dejar en claro que la arquitectura sonora de este repertorio no sabe de modas ni del paso del tiempo.

El momento en el que sonaron los primeros acordes de Tales of Mystery and Imagination desató una auténtica catarsis. La audiencia enloqueció por completo y se puso de pie para rendir tributo al cincuentenario de una obra magistral que cambió la historia del rock progresivo. Lanzado en 1976, este álbum conceptual no solo fue el debut oficial de The Alan Parsons Project, sino una pieza revolucionaria que tradujo el universo oscuro, gótico y psicológico de Edgar Allan Poe a una producción impecable. Para los melómanos y amantes del audio de alta fidelidad, presenciar la recreación en vivo de pasajes como The Raven o Doctor Tarr and Professor Fether fue viajar directamente al origen de todo. Escuchar cómo esos arreglos orquestales, el uso pionero de vocoders y las atmósferas envolventes cobraban vida con una precisión milimétrica demostró por qué, cinco décadas después, este disco sigue intacto. La ovación de pie fue el justo reconocimiento a cincuenta años de pura orfebrería musical.

La emoción llegó a su punto más alto con la interpretación de Sirius y Eye in the Sky, la dupla clásica que catapultó a Alan Parsons a la fama mundial y que se convirtió en la parte más coreada y ovacionada de la velada. La multitud acompañó cada nota de este himno de 1982, demostrando la atemporalidad de su factura sonora. Como dato curioso sobre el impacto cultural de esta obra, Sirius se convirtió en el tema oficial de entrada de los Chicago Bulls durante la era dorada de Michael Jordan en los noventa. Aunque Parsons no escribió la pieza pensando en el baloncesto, la adopción por parte de la franquicia y otros recintos deportivos generó un flujo masivo de regalías por derechos de ejecución pública. El propio Parsons suele recordar con ironía que nunca le dieron boletos gratis para los partidos de los Bulls, pero los dividendos de la constante difusión televisiva y en estadios convirtieron a Sirius en una de las fuentes de ingresos más constantes de su trayectoria.

La noche se consolidó con la energía contagiosa de los sintes de Games People Play, otro pilar de The Turn of a Friendly Card (1980). Con su pulso rítmico hipnótico, sus sintetizadores al frente y un trabajo de guitarras incisivo, el tema puso a cantar a todo el recinto, recordando la faceta más accesible y bailable, pero técnicamente brillante del ensamble y perfecta para cerrar.

En conclusión, la presentación de Alan Parsons en la Arena Guadalajara no fue una simple parada de nostalgia, sino una demostración viva de cómo la ingeniería de audio, la composición refinada y el virtuosismo pueden trascender las décadas. Un concierto impecable que reafirma que el buen rock progresivo no envejece: solo se consolida como leyenda.

Txt: Hugo Mijangos | hugo_mijangos_music
Fotografías por Fanny López: IG fannylopezmx | FB /fannylopezmx
Presentado por Zignia Live